Manejo de Grandes Colecciones y Registros Informáticos

 

La gestión de un grupo de animales en un núcleo zoológico concreto se basa principalmente en el orden, la disciplina y la sensibilidad, si se pretende obtener un éxito continuado. Cuando decimos éxito, no nos referimos al aumento de los sucesos reproductivos continuados en el tiempo. Tan solo estamos hablando del mantenimiento adecuado de un colectivo de animales en unas condiciones óptimas. Los resultados en la reproducción serán, simplemente, la consecuencia de un manejo correcto.

 

Enfrentarse al reto de gestionar un conjunto de aves dependerá también de múltiples premisas, de entre las cuales destacan:

- Tipo de aves con el que se va a trabajar.

Sirva como ejemplo, que no comprende la misma dificultad criar pájaros granívoros que insectívoros (atendiendo a la especificidad de cada grupo).

 

- Conocimientos que posea el avicultor.

Nadie nace con la sabiduría necesaria para esta tarea. Y por ello es fundamental la formación a través de la lectura de la bibliografía existente. La adquisición de conocimientos a través de cursos, conferencias y congresos es fundamental aunque se trata de una formación paralela al imprescindible contacto con criadores que comparten y relatan su experiencia directa.

 

- Comenzar desde una base sólida.

Es conveniente decidirse por una especie base en el comienzo. No tienen por qué ser los más fáciles. Pero no es tontería aseverar que la base del aprendizaje en psitácidas son los periquitos y no los agapornis.

También hay criadores que comienzan con especies más complejas y se llegan a especializar con notable éxito, pero es justo decir que no todos los especialistas tienen ese sexto sentido que se desarrolla con la experiencia y la observación.

 

- Espacio practicable.

Es imprescindible contar con la ubicación y el espacio disponible para comenzar con esta actividad. Tendremos planeadas las posibilidades con las que contamos para los recintos de cría según las necesidades de las especies que se vayan a alojar. Incluidas las superficies para el almacenamiento de alimentos y productos de desinfección.

 

-Tiempo del que disponemos.

Quizás éste sea uno de los apartados más importantes, puesto que el éxito de los criadores suele ser directamente proporcional al tiempo que pueden usar para observar y atender a sus aves. Pensar que la automatización de comederos y abrevaderos es la solución definitiva, es caer en el error. Simplemente serán herramientas que facilitarán el ejercicio cotidiano del mantenimiento.

 

-Personal.

Si se dispone de las facilidades necesarias, se puede contar con personal que se encargue del manejo diario de los loros. Para ello se debe intentar contar con personas que tengan especial interés en el tema; puesto que éste será el motor principal de la máquina que pretendemos hacer funcionar. Si no hay motivación, los problemas no tardan en surgir.

 

-Suministros y materiales.

Recibir las dietas periódicamente de un mismo proveedor se traduce en la salud de los animales, puesto que su dieta será constante y regular. Pero no hay que confiarse y hay que seguir revisando cuales son las proporciones ofrecidas, junto con la calidad. Asegurarnos de que el tipo de dieta escogido llegará regularmente a nuestra localidad, pasa también por tener una segunda opción en casos de emergencia. Del mismo modo con los materiales de los recintos como perchas y elementos de enriquecimiento. Obligatoriamente debemos contar con puntos de obtención, cada vez que sea necesario, puesto que las vidas que están a nuestro cargo no pueden esperar por vacaciones o temporadas festivas.

 

- Presupuesto económico

Claro está que este punto es importante para cualquier tipo de empresa por pequeña que sea. Pero cuando se comienza con ésta en concreto, es crucial pensar que lo que se va a invertir puede que no se recupere. Por lo menos a corto plazo. Hacer un balance de pretemporada nos dará una idea de los gastos posibles y un vaticinio de si podremos abarcar, o no, los objetivos que nos vamos a imponer.

 

- Necesidad de un registro informático.

En los tiempos que corren el registro informático es algo fundamental. Más si trabajamos con especies protegidas, unidas a una o varias identificaciones numéricas. Los sistemas informáticos nos servirán para informar a las autoridades competentes y tener actualizadas sus bases de datos. Pero también nos ayudarán en los esquemas de líneas de sangre de nuestro criadero y en la gestión general de la reproducción.

Es típico pensar que nos acordaremos de padres y abuelos de una especie concreta…pero, la verdad es que con el tiempo y varias generaciones de cría, los errores son muy frecuentes, si no se dispone del mencionado registro.

 

- Cuáles son nuestros objetivos.

Cada vez que se planea el montaje de una estación de cría, los puntos de mira se sitúan en un horizonte de presencia borrosa. Si se pretende, únicamente, disfrutar del comportamiento de los loros y ver como se reproducen de vez en cuando, estará dentro de los resultados previstos. Pero si las intenciones pasan por sufragar desde la primera temporada la inversión temporal y económica, las decepciones no se harán esperar.

 

- Grupo de aves con el que vamos a trabajar.

Decidir qué especie o especies van a vivir bajo nuestra tutela dependerá de nuestro gusto y nivel de compromiso. La definición de grande o pequeña colección dependerá del número de aves que se estén albergando y no siempre del número de especies o subespecies.

Por lo general los aficionados a los loros comienzan con un primer grupo que comprende géneros como el de los periquitos, ninfas, agapornis, bolborhynchus y forpus.

Dentro de este primer grupo se puede evolucionar a mayor complejidad si nos adentramos con especies más difíciles. Es el caso de gente que se especializa con agapornis y trabaja con especies no tan prolíficas como las más comunes en el mercado de mascotas. El comienzo con este primer conjunto es recomendable por su facilidad y pocos requerimientos.

Un segundo grupo lo conforman los pequeños australianos como las Neophemas y los Platycercus. Grandes criadores pero con necesidades de vuelo que no se deben olvidar.

Tercer grupo. Las Psitáculas, que se comportan también como criadores libres y tienen gran número de adeptos en cuanto a subespecies y mutaciones. No son muy complicadas y son realmente interesantes. Además de ser buenos inquilinos en recintos mixtos.

Cuarto grupo. Los conuros, que incluyen Pyrrhuras, Aratingas, Enicognathus, Cyanoliseus y Guarubas. Todos con requerimientos algo más específicos, aunque pueden llegar a ser grandes reproductores. Su mantenimiento, en líneas generales, depende más de ojos expertos que puedan solucionar complicaciones en cada caso. No por ello dejan de ser géneros atractivos al tratarse de los primeros retos dentro de la escala de dificultades.

Quinto grupo. Las Amazonas, con un gran repertorio de especies que varían en comportamientos y grados de dificultad. Muchos criadores han comenzado directamente con este grupo por ser uno de los más conocidos. Pero también son muchos los que han abandonado comenzando por este peldaño. Alegres y bulliciosas deben ser bien manejadas a la hora de conducirlas por el camino de la reproducción, puesto que la creación de parejas compatibles forma parte de conseguir buenos resultados.

Sexto grupo. Pionus, discretos, sobrios y con un carácter realmente suave son, con mucho, de las especies más delicadas en determinadas condiciones. Su acusada sensibilidad frente al hongo Aspergillu, debe ser tomada en consideración en el momento de proporcionarles un ambiente determinado.

Séptimo grupo

. Los géneros africanos de mediano tamaño. Psittacus y Poicephalus. Para muchos es una exageración incluirlos en un apartado de elevada categoría. Sin embargo son los Psittacus uno de los géneros que revisten más dificultades en cuanto a conducta a largo plazo. Sin dejar de ser, por ello, de los loros más conocidos como mascota.

El hecho de que en pleno siglo XXI no existan ejemplares de tercera generación en cautividad, de forma habitual, disponibles como ave doméstica, influye directamente en la problemática. Investigaciones sobre su comportamiento, cría y características tróficas serán fundamentales para establecerles como aves estables en cautividad.

Octavo grupo. Eclectus. Como su nombre latino indica, llamativo y que a nadie dejan indiferente. Se le puede calificar de buen reproductor, pero las similitudes entre las distintas subespecies le sitúan dentro de la categoría reservada para especialistas. Los cruces son cada vez más frecuentes y desvirtúan la entidad genética de estos loros de “peluche”. Su comportamiento reproductor difiere también de otros loros y es un dato para no olvidar.

Noveno grupo. Las cacatúas reúnen diversas especies con características propias que se suman a la dificultad de la “personalidad” propia de cada individuo. El tiempo de observación con las cacatúas es muy importante y cada especie comprende un nuevo reto.

Décimo grupo. Los guacamayos que se pueden dividir en tres categorías según envergadura: los pequeños como Ara nobilis, los medianos como Ara maracana y los gigantes Anondorhynchus hyacinthinus. Su talla determina el manejo y son muchas las consideraciones necesarias a tener en cuenta. Este es un grupo que merece un tratado de ornitología completo para cada uno de sus subgrupos

Undécimo grupo

. Reúne a los loris, que los podemos considerar como un conjunto a parte en todos los sentidos. Su dieta y mantenimiento difieren con mucho del resto de las psitácidas. Las instalaciones requieren de ingenio para mantener la higiene al máximo nivel y el manejo constante en el tiempo se hace necesario para conseguir su cría.

La integridad de los criadores que se dediquen a este grupo, resulta crucial, puesto que suelen ser aves reservadas para avicultores tenaces y de objetivos inquebrantables. La dispersión aleatoria de sus excrementos hacia los cuatro puntos cardinales y la elaboración diaria de papillas y mezclas de fruta hacen desistir a muchos recién iniciados que quedan hipnotizados por sus movimientos y brillantes colores.

Duodécimo grupo. Aquí se incluye una amalgama de especies con características propias y de atención especial. Son las que hasta hace muy poco, eran reconocidas por la bibliografía como imposibles de mantener en cautividad. Con los métodos actuales muchas de éstas son cada vez más habituales. Este último apartado engloba también otras especies que son menos comunes pero que no dejan de ser importantes.

Tener varias parejas de cualquiera de estos grupos, ya supone un esfuerzo importante, máxime si se tiene una representación de cada uno de ellos. Sin embargo, las similitudes de manejo son extrapolables desde una gran colección a una pequeña. Lo único que varía es el grado de complejidad.

Los registros informáticos serán la base para conseguir la explicación a muchos de los problemas que nos surjan y también serán el apoyo para dar a conocer los buenos resultados cuando los haya. Y los beneficios que nos ofertarán serán los siguientes:

  • Información a pie de jaula
  • Control de fechas de nuestras aves
  • Control de datos individuales de cada ave
  • Esquematizar nuestra colección
  • Simplificar el manejo
  • Aglutinar los datos en el tiempo para poder contrastarlos en el futuro

Si nos preparamos para crear nuestra propia plataforma informática de trabajo, necesitaremos contar con algunas informaciones que serán prioritarias en nuestra base de datos. Por ejemplo:

  • Identificación particular: (código de identificación para el ordenador)
  • Anilla:
  • Microchip:
  • Anilla de sexaje:
  • Sexo:
  • Fecha de entrada:
  • Fecha de salida:
  • Identificación Padre:
  • Fecha nacimiento:
  • Cites:
  • Anexo:
  • Procedencia:
  • Especie:
  • Zona criadero:
  • Nº Jaula:
  • Identificación Madre:
  • Criado por : (sus propios padres/ padres adoptivos/cría a mano)

A estos datos podemos añadir todo lo que estimemos oportuno, sumado siempre a un apartado de observaciones para cada ave que nos permitirá tener en cuenta apreciaciones que pueden quedar olvidadas a pie de jaula y con el transcurrir de los años. Por eso es importante asignarle a cada ejemplar otros anexos como:

  • Historial clínico
  • Observaciones especiales
  • Datos de destino de una cesión o venta
  • Y tener en cuenta nuevos posibles apartados que puedan surgir
  • Adaptación a nuevas tecnologías

En resumen, y como conclusión, se pueden adoptar los siguientes puntos:

  • Orden
  • Higiene
  • Saber enfocar nuestros esfuerzos
  • Contrastar con otras experiencias
  • No cambiar si nos va bien con nuestro sistema.
  • Dar a conocer nuestros éxitos y nuestros fracasos.

No olvidemos la importancia que tiene cada una de nuestras aves, puesto que nuestro compromiso es lograr que vivan lo mejor posible y logren completar con su ciclo biológico. La informática será una buena herramienta de gestión, pero no convierte a cada loro en un simple número, o al menos esa no debe de ser nuestra perspectiva.

 

 

Rafael Zamora Padrón

Biólogo Especialidad Zoología
Loro Parque y Loro Parque Fundación

www.loroparque.com

 

 

 

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